Hacerse Cargo

Imagen 1Por: Carolina Vargas, Coach Existencial, Gestaltista y Consultora Organizacional.

Hemos oído hablar tanto de la responsabilidad que parece algo obvio y dado por hecho.

Sin embargo, asumir nuestra responsabilidad no es una tarea fácil, implica mucha consciencia, constancia y valentía.

La palabra responsabilidad proviene del término latino responsum (responder) por lo que en español se traduce como la habilidad de dar respuesta o la capacidad de responder. Tiene que ver con que tan preparados estamos para asumir realmente los desafíos diarios, como enfrentamos cada situación difícil que atravesamos y como respondemos a las preguntas de la vida.

La responsabilidad es una actitud, es la capacidad de reconocernos como seres imperfectos y con un potencial ilimitado por descubrir. Es ser conscientes de la ley de `causa y efecto´ en nuestra vida donde todas nuestras acciones por insignificantes que parezcan tienen un resultado. Responsabilidad significa no buscar excusas afuera  sino propósitos adentro, es comprometernos con buscar siempre nuestra mejor versión, haciéndonos cargo de nuestras decisiones y nuestros actos.

Cuando asumimos nuestra responsabilidad frente a la vida, dejamos de entregarle nuestro poder a los otros para asumir el propio, dejamos de preguntarnos el por qué y empezamos a entender el para qué, dejamos de buscar y empezamos a encontrar, dejamos de sentirnos culpables y empezamos a sentir la confianza que habita en nosotros, dejamos de sentirnos incompletos para aceptarnos y reconocernos únicos y valiosos.

Asumir nuestra vida con responsabilidad nos permite aprender de cada situación, desarrollar todos nuestros talentos, cumplir nuestros sueños, disminuir la ansiedad y mejorar las relaciones con los demás.

Tomar una actitud responsable y no de víctimas frente a nuestro trabajo nos permite vivirlo con un mayor propósito, aumentando nuestra motivación, compromiso y desempeño.

Al entender que las otras personas son un espejo de nosotros mismos, de nuestros miedos, culpas, frustraciones y tristezas, podemos ampliar nuestra capacidad de vernos  y la compasión frente al otro, aumentando la consciencia y la empatía.

Para hacernos responsables necesitamos abandonar los comportamientos cómodos basados en juicios y culpas hacia nosotros mismos  y hacia los demás; cambiándolos por comportamientos donde aceptamos la incomodidad de nuestras emociones, reconociendo  los errores y los aprendizajes que nos llevarán a desarrollar nuestro mayor potencial empezando a construir la vida que soñamos.

 

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